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Julio Mateos Lezcano


Mi Viaje a Segovia

Este año, como viaje de fin de curso de mi colegio, hemos ido a Segovia. Una ciudad situada en el medio de la Península Ibérica, y reconocida además por su belleza natural. Nos esperaba un gran viaje.

Y así fue.
Nos acompañaron dos profesoras. Naturalmente, no fueron todos los niños de mi curso, lo cual hizo que el alojamiento en las habitaciones fuera mejor. Nuestra estancia en Areva Valsaín, en San Ildefonso, duró una semana, y después volvimos a Gran Canaria. El viaje a Segovia fue expectacular, espléndido.

 Hicimos muchas actividades durante la semana, acompañadas de alguna que otra fiesta que hacíamos por las noches. El albergue estuvo genial; tenía un buen espacio de césped para jugar. También había rocódromo, en el que escalábamos en nuestro tiempo libre.

Mi actividad favorita fue montar en las canoas. No fue la única que me gustó, pero esta destacó. Fuimos en canoas de tres personas en un gran, gran lago. Podíamos explorar cada zona del lago, y así lo hicimos. También hicimos carreras, cuales fueron muy entretenidas.

Fuimos a La Granja, siendo curioso su nombre ya que no era una granja de animales. Era una fábrica de cristal. Antes de entrar creía que iba a ser aburrido, pero al final resultó ser interesante. Pudimos ver varias esculturas que nos dejaron estupefactos, y también, cómo lo hacían.

Una de las grandes caminatas que hicimos, fue caminar por una montaña, hasta llegar a una hermosa cascada. (Aunque también mortal). Las vistas eran preciosas desde ahí arriba. Después de la gran caminata, paramos en un bar-restaurante de por ahí. Nos tomamos un chocolate caliente, que nos sentó genial debido a las frías temperaturas que hacía. Todo esto seguido de unas compras por las tiendas.

También pudimos visitar algunos pueblos cristianos de Segovia, y su historia. Los monumentos eran interesantes por cómo habían sido construidos. Vimos el mercadillo típico de La Plaza Mayor, que por cierto, era enorme. También fuimos a un Parque Natural y dimos un paseo cerca de un gran río.

Lógicamente, también fuimos a Segovia capital. Vimos el Castillo de Alcázar que tenía unos moquetas enormes y bonitas, y un techo con muy bonitos dibujos aparte de su antigua decoración, sus hermosas vistas, y muebles. La entrada al castillo era un puente, a muchos metros del suelo. Pasamos por el Acueducto, curiosamente construido con piedras colocadas a presión, buena idea, ya que no tenían cemento.
Las profesoras nos dejaron tiempo libre para ir por las tiendas y comprar souvenirs.

Durante el viaje, se disputaba el partido: España-Suiza. Y como todos somos fieles a la roja, pudimos ver el partido todos en un restaurante. Desgraciadamente, perdió.

Fuimos al campo, a sacar fotos, para ver los caballos salvajes que andaban sueltos, y si alguno tenía suerte, pisaba alguna caca de caballo. Cuando finalmente nos acercamos a los caballos, pudimos observar a una yegua blanca embarazada. Cada vez teníamos más miedo, ya que dos caballos se iban acercando poco a poco hacia nosotros para olernos. Lo malo era que no podías salir corriendo, porque si no se podría enfadar y ahí sí que tendríamos un problema. Un caballo se me acercó y me olió el brazo durante un rato. Yo me iba a estallar de la risa, pero a la vez estaba muerto de miedo, por si me arrancaba el brazo. No me pasó nada. La profesora, cabreada porque estabamos gritando y corriendo del miedo, soltó una pequeña palabrota, pero nos hizo risa. Después, un compañero nuestro se cayó en todo el barro, y ya os imagináis como quedó, aunque se lo merecía por estar siempre molestando a los demás. Pero de todas maneras, no me quise reír. Al final, todos salimos sanos y salvos, excepto algunos, que rozaron una planta que hacía un zarpullido que producía picor.

El día que todos estábamos esperando: ¡visitar la Warner Bros de Madrid! Nos dividieron en tres grupos. Había algunos que no se querían montar en casi nada, y algunos que se querían montar en todo. Mi atracción favorita fue en la que nos montábamos en un bote, subíamos una cuesta, entrábamos en una cueva, ¡y el bote se dio la vuelta! Caímos hacia atrás dos veces, pero me encantó. Luego íbamos por un río en un valle indio bien largo. Subíamos una cuesta, nos metíamos dentro de una cueva. Llegamos al tope, se abrieron las puertas, y caímos por una gran bajada.

Me chifló, me gustó mucho, me encantó, ¡me lo pase genial!

¡Muchísimas gracias a las profesoras por acompañarnos en el viaje, por ser tan amables, graciosas, y por portaros muy bien con nosotros!

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